Los libros también acusan la crisis.

¡Hola Chic@s! Ayer fue el Sorteo Extraordinario de la Lotería y lo que es para mucho el comienzo oficial de las Navidades. Por tanto, queda inaugurada la época de pasar buenos ratos con la familia, de cenas y comidas con los viejos y actuales amigos, de sueños e ilusiones para los más pequeños, y, sobre todo, de compras y más compras. Todos tenemos ya una larga lista para que los Reyes Magos hagan lo que puedan, y si estamos un poquito americanizados, para que Papá Noel les eche una manita. Seguramente, la de los más pequeños esté plagada de muñecas y fuertes de indios y vaqueros, mientras que los más mayorcitos nos conformaremos con perfumes, ropa y algo de dinero. ¿El problema? que son pocos los que incluyen entre todas esas cosas una pequeña lista de lecturas para el próximo año. Sí, todos sabemos que tenemos que leer pero es que ¿vale la pena desperdiciar un regalo en un libro?



Y si a este factor le añadimos que corren tiempos de crisis, y por tanto, la prosperidad económica ha bajado y todos los negocios se han sentido afectados. ¡Qué les queda a los libreros! según ellos, vender grandes best-seller, la saga Crepúsculo ha aportado su granito de arena a este problema, y dejar para otros momentos los grandes clásicos y los autores menos comerciales. Por otro lado, vemos como los escritores más novatos muestran numerosas quejas debido a la imposibilidad de editar sus libros. Claro, sino sacamos beneficios de los ya publicados como vamos a invertir en nuevas promesas.




Pero ¿sabéis quienes sí saldrán beneficiados? las grandes multinacionales electrónicas, pues recordemos que los “e-book” serán el regalo estrella, y que además, muchas bibliotecas, reseñemos por ejemplo la Cervantes, han apostado por poseer estos aparatitos. El problema: las descargas ilegales, este mundo no está nada de regulado en nuestro país, y si lo hacemos como música y películas por qué no con libros. Todos sabemos que es un tema bastante delicado pues nos encontramos con los derechos de autor (en breves tendremos un post dedicado a este mundo), los verdaderos “piratas” que suben todos estos contenidos a la red y los usuarios. Y ahora ¿quiénes son los responsables? Los creadores defienden lo suyo, aunque en muchas ocasiones de una forma demasiado restrictiva, y los usuarios, únicamente se benefician de un servicio que está ahí. Entonces, si descartamos estos dos agentes nos queda uno únicamente: aquellos que distribuyen el material, pero por suerte o por desgracia, ellos nunca pagan las consecuencias (sino recordemos como Francia castiga a los usuarios).





En la mayoría de las ocasiones todo suele seguir esta norma: para los pobres más miserias (¡Ay, esos inmigrantes que se ganan la vida vendiendo!) y para los ricos más beneficios (serán los pequeños libreros los que más acusen esta crisis). Y una vez más esta paradoja se cumple, el mundo del libro cae en todos sus sectores, mientras que, la electrónica se beneficia de él. En fin, como todos los negocios, ya veremos si con el tiempo todo vuelve a la normalidad, mientras, yo ya pedí a los Reyes Magos unos cuando de libros ¡esperemos que haya suerte!


Con esta sensación de temor, la industria editorial no puede hacer otra cosa que esperar a que corran mejores tiempos para la literatura (que no sólo la lírica anda estos días con el agua al cuello), aunque no dejan de reconocer que “este año va a ser una auténtica lotería”. Pues la fuerza nos acompañe y Dios reparta libros…Y sino es Dios, que al menos lo hagan Papá Noel y los Reyes Magos.


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¡Bienvenidos a mi blog! Espero que os guste el mundo de la bilioteconomía pues la mayoría de entradas se econtrarán ralacionadas con éste.
 
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